Memorias del mar || Rocío Acebal

Irremediablemente tengo que creer en la magia, porque creo en la poesía y leyendo libros como Memorias del mar, es imposible no creer en ambas cosas.

La casualidad puso este libro en mi camino, para que llegara en el momento preciso a salvarme del desgaste de leer libros fotocopiados en mensaje y estructura. Poco puedo añadir cuando es la autora la que me deja sin palabras retratando este mensaje en sus poemas:

 

La sinuosa imagen de Afrodita,

el tiempo y su insultante ligereza,

las estatuas, Venecia, los jardines,

llantos de senectute, “a la manera…”,

y el irritante asunto de las rosas:

siempre este falso asombro, la emoción

vacía de unos versos predecibles.

 

No solo me he sentido identificada en este aspecto con el libro, sino que han sido muchos los aspectos que me han llevado a considerarlo una lectura reconfortante y con la que me he compenetrado.

Un factor que ha influido claramente en esta afinidad ha sido la edad. Con esto no quiero decir que el libro este orientado para un público joven. A lo que me refiero con este factor es a la admiración que me provoca ver un talento tan desarrollado en una persona de mi misma edad.

Cuando leo a ciertos autores emblemáticos con cierta edad, no puedo sentir esta afinidad, puesto que noto la diferencia en la experiencia de los años, en una trayectoria más larga e incluso las diferencias de generación y en lo vivido. En cambio, abro Memorias del mar y veo que la autora nació en 1997. Empiezo a leer y me deleito en los poemas.

Aunque me ha parecido un factor importarte a la hora de delimitar mi admiración por este libro, no creo que sea determinante, puesto que los poemas hablan por sí solos teniendo una calidad abrumadora en la que poco interés tiene la edad de la autora.

No obstante, si tenemos que hablar de un factor que me haga tener una afinidad especial con la autora no es la edad, sino la carrera.

Puede parecer una tontería, y no es relevante para los poemas, pero cuando ves a una chica de tu misma edad que escribe de esta forma, en la que te cautiva desde los primeros versos, y encima estudia, también, un doble grado, es algo que irremediablemente te hace tener todavía más vínculos. Esto es algo muy personal, pero importante para que comprendáis todos los motivos que me han llevado tener diversos vínculos con la lectura, tanto en el plano literario como fuera de él.

Si apartamos todos los agentes externos que me han hecho conectar de una forma personal con la autora y leyera solo los poemas sin conocer nada de su biografía, pensaría que estoy leyendo a una poeta consagrada de un recorrido más extenso.

 

Jamás creí en la inmortalidad

y, sin embargo, ésta me fue arrojada

 

   pues a la muerte le precede

inexorablemente,

                            una vida

y yo carezco de tamaño lujo

que me pudiera ser robado.

Pero tanto la edad como la carrera son factores externos que no me hubieran llevado por sí solos a extasiarme con este libro. Es más, solo tienen importancia una vez que el libro me ha sobrepasado.

Memorias del mar se divide en tres agrupaciones diferentes, cada una de ellas introducida por versos de poetas como Javier Egea, Fernando Pessoa, Emily Dickinson, Jaime Gil de Biedma, John Donne y T.S. Eliot, poniendo el broche final con Jorge Luis Borges.

Tener unas referencias como estas, hace ver la tradición de la que proviene Rocío Acebal y darse cuenta de que no estamos ante otra escritora más, ya que lo único que tienen parecido a tantos poetas, o gente que se hace llamar poetas, es la juventud.

Los poemas que os vais a encontrar aquí no son versos simples o juegos de palabras de una obviedad que te hace ver en papel lo que ya sabías. Lo que vais a encontrar dentro de este poemario va más allá de lo que os pueda definir en palabras, porque lo que hay dentro, en cada uno de los poemas, es poesía. Una poesía que te cuenta en versos una breve historia, transportándote a los pensamientos del poeta.

La memoria es algo fundamental a lo largo de todos los poemas, y sentir ese sentimiento de transportarse al momento que la poeta quiere que te transportes es algo mágico.

Los otros días, una amiga poeta, Carmen Barranco, me dijo una frase que creo que es exactamente lo que transmite Rocío Acebal: “leer un poema es tomarte un café en la infancia del poeta”.

Cada vez que lees un poema de Memorias de mar te trasladas al momento de los hechos, como espectadora, tomando un café y viendo pasar el tiempo en palabras.

 

Nada ha pasado hoy, y, sin embargo,

sus cabellos descuellan sobre el pueblo

del cuerpo como un nuevo campanario.

 

Oro precioso, afán de sueños,

coronación preciosa de belleza.

 

Es en la primera parte donde encontramos más referencia a la memoria y al pasado. Analizando un amor pasado desde la reflexión propia de la poesía y no del sentimentalismo. Al mismo tiempo que se analiza en los poemas el amor, se analizan el paso del tiempo y el fin de la juventud, hasta la llegada de una nueva etapa.

En la segunda parte, vemos una reflexión reposada y firme sobre el amor perdido. Como podéis ver, los poemas se centran en el amor, aunque considero que son muchos los temas analizados desde esta perspectiva.

Una de las cosas que hacen que sea un libro completo, el cual deja sentencia de todo el potencial que vamos a poder descubrir en Rocío Acebal, es la versatilidad en la estructura: la destreza a la hora de escribir utilizando verso libre o con composiciones más elaboradas como pueden ser los sonetos o los haikus.

 

El exterior

está vallado. Lloro

tras la ventana.

 

En la tercera, y última, parte que compone el libro, podemos observar cómo el amor pasa a un segundo plano.

Ahora, el tema crucial que atormenta a la poeta es el tiempo, observado desde diversas figuras distintas, como los niños o la mujer. Advertimos una reflexión íntima sobre el paso del tiempo, hasta llegar a los últimos poemas, un pequeño espacio donde Rocío Acebal reflexiona sobre la poesía aunque, antes de llegar aquí, hemos podido observar algunos matices como en La poeta, tras leer el poema que su amada le dedica, no es hasta esta parte donde vemos una figura rotunda sobre la poesía que ha defendido a lo largo de todos los poemas que hemos leído y, además, distinguimos una posición crítica hacia la poesía que tanta controversia está causando últimamente. Asimismo, Rocío Acebal, expresó su opinión sobre el debate que se había formado en un artículo, muy necesario, en el cual, reivindicaba la figura de la mujer en la poesía y evidenciaba, argumentadamente, la desigualdad que sigue existiendo.

Irremediablemente tenéis que creer en la magia, porque existe la poesía y,leyendo libros como Memorias del mar, es imposible no creer en ambas cosas.

 

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2 comentarios

  1. La poesía es un género que siempre he admirado, pues para escribir poesía, para leerla y apreciar con gusto poemas has de tener una inteligencia emocional y una sensibilidad especial, junto con un manejo del lenguaje ejemplar. Tengo que decir que tengo algún autor de cabecera como Bécquer o Byron, grandes poetas. Pero en esta reseña has conseguido llamar mi atención sobre Rocío Acebal como poetisa y su obra, y los fragmentos escogidos me han parecidos juegos de palabras con una temática muy interesante para mi cómo es la memoria. Quizás me haga con su obra para ahondar más, y “tomar un café con la infancia de la escritora”. Un saludo.

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