Reseña”Mataré a todos tus ex por ti” de Pablo Rompe

descargaPablo Rompe te enseña los tres caminos que le llevan a contar su historia de amor tragicómica, Purgatorio, Infierno y Paraíso, donde narra como de forma casi evolutiva parte de un punto donde sus sentimientos son fríos y vive en un estado anodino hasta pasar por la auto destrucción que se hereda del desamor, hasta llegar al punto de reivindicación que solo te pueden enseñar las derrotas. Escrito desde la perspectiva post-adolescente y todas sus vertientes crisis, narra a modo de poemas y relatos los problemas de una generación incapaz de retener una relación duradera ni de encontrar su sitio en el mundo. Amor, sexo, drogas, desamor, humor, alcohol, síndrome de Peter Pan, el lado oscuro del arte, todo esto y más pasará por tu garganta cuando leas estas páginas hechas de cuchillas bañadas en miel.


Antes de comenzar con mi opinión acerca del libro, he de confesar, aunque me duela y mucho, que me he tenido que tragar mis palabras.

Me explico. Hace menos de un año que escuché hablar de Pablo Rompe y que lo escuché recitar. Fue en una Jam de poesía en La Tertulia, en Granada.

No sabía quién era ese chico ni qué pretendía subiéndose al escenario a leer una poesía tan, por decirlo de algún modo, poco poética, a mi parecer.

Siempre he pensado que un poeta que utiliza palabras como lefa, follar o correrse en un poema, no es muy bueno que se diga. Y, de hecho, sigo pensándolo, para qué engañarnos.

Las cuatro o cinco primeras veces que escuché a Pablo, siempre decía lo mismo a quien tuviese al lado: es bueno, me gusta, pero acaba jodiéndolo todo cuando suelta la palabra lefa o similares.

No obstante, esto lo pensaba hasta que empecé seriamente a leer o, mejor dicho, a devorar, su libro.

En Mataré a todos tus ex por ti, Pablo hace un recorrido por tres fases: el Purgatorio, el Infierno y el Paraíso. En estos tres estadios, descubrimos a un Pablo enamorado y romántico, que se abre al lector de una forma un tanto peculiar.

Interludio I: Sonrisas, náuseas y lágrimas:
Érase una vez un hombre que sonreía tanto y tanto y tanto, que no se daba cuenta de que en realidad estaba llorando.

La poesía de Pablo no es algo que se pueda definir fácilmente, al menos a mi parecer. Tiene un tinte romántico cargado de un realismo cómico que te hace pasar de las lágrimas a la carcajada más sincera y estruendosa en cuestión de dos versos.

En el libro, tanto en los poemas como en la prosa poética que encontramos, podemos ver una escritura trabajada y muy cuidada, impregnada por los sentimientos del autor, pero no por ello pensado y escrito al mismo instante (cosa que, en estos tiempos donde la poesía se ha convertido en postureo, es muy fácil encontrar).

Y pensé en que estaría bien escribirlo aquí, porque me he dado cuenta después de lamer fondo de que el talento sin esfuerzo es hacerle una paja a un muerto, y de que, si la vida te da limones, coge el tequila y ponte a escribir.

Mi principal queja antes de leer el libro, y quizá la principal razón por la cual no lo he leído antes, es la tendencia de Pablo, como ya he dicho antes, a hablar del sexo como si estuvieses hablando con tu amigo en la barra de un bar con una cerveza en la mano. Siempre he pensado que la poesía se dedica a embellecer las cosas más crudas, a hacer metáforas de todo lo que puede ser más «mundano» para deificarlo.

Pero también había pensado que nadie podía ser capaz de usar expresiones como hacer una paja en mitad de un poema precioso y que no me chirriasen los oídos. Y eso, Pablo, lo ha logrado en todos y cada uno de los poemas de su libro.

Quererte es como dejar que el queso se funda en la pasta
quema al principio,
pero la vida en ese momento no puede saber mejor.

Otro aspecto significativo de la poesía de Pablo es su humor. ¿Quién narices, en su sano juicio, compara el amor con unos macarrones con queso y no muere en el intento? Exacto: el señor Pablo Rompe.

Supongo que eso es, junto a su guarromanticismo (concepto con el que él mismo define su poesía), uno de los rasgos fundamentales de su carácter y su poesía: hacer a lo banal subir de categoría hasta rozar el último escalón, hasta alcanzar el lenguaje poético en su pleno esplendor.

Y es que, si el amor es un acantilado,
nosotros somos Thelma y Louis.

Así, quiero concluir con un consejo para todos vosotros, queridos lectores: leer a Pablo Rompe es una pasada, pero aún mejor es escucharlo en vivo y en directo,  pues hace de sus poemas uno de los mayores espectáculos que os podáis imaginar.

Marta.

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