Reseña “El arte de tocarte” de Fran Fernández

9788460658139Y allá vamos, agarramos el pomo de “El arte de tocarte” y abrimos.

Nace la oscuridad, un drama cotidiano sentimental como espejo de cualquier ser humano, será imposible no acordarte de él o de ella, estoy seguro de que en algún momento de este libro, sentirás de nuevo cómo perdiste al amor de tu vida, cómo todo fue cayendo hasta no ver ni siquiera el fondo.

Por suerte la puerta se sigue abriendo, y entramos en la penumbra, poemas incandescentes que se pasean de camino a la luz o de vuelta a lo oscuro. Atisbos de cielos abiertos amanecen en cada página, invitándote a no mirar atrás y sospechando que viene algo mejor.

Ahí está la luz, el principio de los principios para que esa lágrima suba de nuevo a tus ojos y la ceguera sea blanca, tengas páginas en tinta de limón y las quemes cuando quieras.

Y aparecen los destellos, y la sensación final es que la contraportada no es una puerta, si no una sensación de haber pasado por todos los rincones de tu propio corazón.

Ahora, ¿vas a mirarte por dentro?

¿te parece bien abrir tus llagas

y dejar que salga la oscuridad

de entre la penumbra y habite la luz?


A través de los versos que encontramos en El arte de tocarte vemos una forma de ver el mundo, la forma de ver el mundo a través de los ojos de Fran Fernández.

Desde unos poemas de composición sencilla conseguimos evadirnos del mundo que nos rodea, tal y como lo conocemos, para sumergirnos en el mundo de otra persona, que con mucha precisión, se convierte en una persona cercana al lector, afín a unos sentimientos paralelos que todos, alguna vez, hemos sentido.

Como sentimiento que mueve el libro, al igual que mueve el mundo, nos encontramos el amor. El amor de las situaciones cotidianas, el amor de los ojos que miran con ternura cada mañana, y que en vez de tomar una fotografía escriben un poema. El amor de las despedidas, aquel que permanece en el recuerdo, el que no volverá a ser, pero que ha existido.

“Me gustas segura de tu belleza

aunque tu inteligencia hace que no muestres

que te sabes reina”

Nos encontramos 3 partes dentro del libro: penumbra, oscuridad y luz, y, a modo de separación entre ellas, destellos (I, II, III). Además del prólogo, escrito por Rodolfo Serrano, el cual nos introduce en la poesía que vamos a encontrar: “Siempre he creído que la verdadera poesía está en esa capacidad de hacer de las palabras imágenes deslumbrantes”, y eso es lo que encontramos, imágenes en forma de poesía, una poesía sutil y sugerente llena de referencias muy varias en las que encontramos escritores de todo tipo: Luis García Montero, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Fernando Pessoa, Pedro Salinas entre otras figuras más destacadas y conocidas de la poesía, aunque, sin duda, no son todas las referencias que podemos encontrar. Encontramos también a poetas actuales, como puede ser el ejemplo de Escandar Algeet. Como cabía esperar, un elemento muy presente en el libro es la música. Nos encontramos referencias a cantautores como pueden ser Marwan, Joan Tena, José Antonio Delgado y Cesar Maldonado entre otros. Para terminar el libro nos encontramos un epílogo, escrito por Carlos Miguel Cortés (@turistaentupelo) que nos habla de lo que acabamos de leer.

No es la primera vez, ni será la última, que la división en 3 partes de un libro juega un papel fundamental para contar una historia. Y es que, siempre hay que pasar por la oscuridad y la penumbra, para llegar a la luz. Siempre hay que pasar por el infierno y el purgatorio para llegar al paraíso. Al final del camino, todos nos encontramos con “ella”, con nuestra Beatriz particular. Porque, aunque sea una composición de poemas independientes, escritos, cada uno de ellos, en una situación determinada, juntos cuentan una historia, una fase circular de la vida que se repiten, no teniendo ni un principio ni un final exacto y rotundo.

“Se busca tranquilidad intensa,

oscuridad con destellos,

noches de sol

y días de penumbra.”

Para separar las partes nos encontramos los destellos, varias páginas dedicadas a versos breves, prosa poética y algunas frases. Como siempre, la parte que menos me gusta de los libros, pero es que es difícil que me guste tanto como los poemas. Supongo que será otra de mis manías. Aun así, he de reconocer que si dejo de lado mi manía, me encuentro con frases que definen, en muy pocas palabras, algunas de las situaciones o de los sentimientos que experimentamos cuando estamos enamorados, o no, y que hace que nos sintamos reflejados en las palabras. Son destellos de palabras que reflejan la luz de una poesía autentica y sincera.

Porque eso es lo que nos encontramos en los poemas que componen El arte de tocarte, sinceridad en las palabras, compromiso con el lector en el contenido que nos aporta.

Además, muchos de los poemas que podemos encontrar están relacionados con las propias canciones que componen el repertorio de este cantautor, dotando a su poesía de musicalidad, pero manteniendo la diferencia entre poesía y canción, que es complicado en muchas ocasiones.

“No recuerdo el color de tu voz,

ni siquiera alguna pequeña 

muesca en esta fruta pecaminosa 

que es mi corazón.”

El lenguaje utilizado, acorde con todo lo dicho anteriormente, es un lenguaje cuidado, claro y precioso, que no llega en ningún momento a ser explícito en su contenido. Más bien juega el papel de un velo que nos deja ver la figura, la estructura y composición del poema, pero que no lo muestra, sino que lo sugiere.

Personalmente, lo que hace que este libro me guste y que lo vea diferente, es la carga emocional que se pueden ver en los poemas. No todos los poemas del libro conectan contigo, eso es algo casi imposible, o exclusivo para muy pocos poetas, pero si es cierto que en su inmensa mayoría, los poemas que leemos son cercanos a nosotros por la familiaridad de la situación, por las expresiones cotidianas que hacen que nos veamos a nosotros mismo como protagonistas de los poemas.

Sin embargo, aunque se utilice la familiaridad de las situaciones, un lenguaje sencillo o expresiones cotidianas de nuestras vidas, nunca llega a caer en una poesía fácil, en la poesía comercial que se escribe por escribir, sino que tiene un sentimiento de fondo que se deja ver a lo largo del poema.

Como he dicho anteriormente, una de las citas que aparece en uno de los poemas es de Luis García Montero. De este autor hay un verso, que personalmente, me gusta mucho:

“Bésame y resucita”

Estas palabras, que pueden parecer simples, son una de las definiciones que me gusta aplicarle a la poesía, pues la poesía al final te acoge en sus brazos, te besa y te hace resucitar. Esto yo lo pienso por libros o poemas como estos de los que os estoy hablando, porque sabes que lo leas cuando lo leas siempre te va a aportar esa positividad, esa luz que necesitas y que únicamente la poesía con sentimiento te transmite. Esa poesía necesaria, auténtica y verdadera. Poesía que te hace renacer de tus propias cenizas.

 

 

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